"The litle walk of a dog"

Viajar no es escapar, es acercarse. Y los viajes no son los lugares que visitas; son lo que somos. Al viajar, te conoces.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Km 10000 (a ojo) La recta final

Santa Catarina es un sitio especial. Es una isla màs o menos grande, a la que se accede por un puente que lleva a la ciudad principal, Florianópolis. Allí ya se empieza a notar un cierto ritmo de vida caribeño. Pero lo bueno está al otro lado. El bus tarda unos 45 mn en llegar a la playa a la que nos dirigíamos, Barra da Lagoa, atravesando toda la isla, bordeando su lago central y subiendo una pequeña montaña desde donde se puede apreciar lo bonito del lugar. Tengo estado en sitios más espectaculares y playas más paradisíacas. Sin embargo, ningún sitio antes me había cautivado de esta manera.
Llegamos con la idea de pasar una o dos noches. Después de seis, me voy haciendo un enorme esfuerzo. La chica del hostel, Alice, una brasileira viajera muy maja ya me lo avisó al llegar: "Ti vas a ficar mais tempo, xa o verás...". Pues sí. Esa misma noche me quedé hablando con ella hasta bien tarde, y después de contarnos nuestras vidas y forma de entender el mundo, me dijo que la parte donde estábamos irradia una energía especial que hace que las personas que buscan su sitio en el mundo vuelvan siempre aquí. No creo en energías, karmas y esas cosas (aunque habelas hailas), pero sí es cierto que este sitio tiene algo. Quizá más que algo místico sea algo lógico. Mi horario fue el siguiente estos días: levantarse y desayunar mango, piña, zumos y tarta de chocolate en un porche de madera desde donde sólo se ve la playa; ir al mar a hacer boogieboard, o longboard cuando las olas bajaban; comer; siesta en la hamaca; volver a la playa, recorrer un poco la isla y/o bucear; cenar; beber caipirinha en la playa con antorchas y samba de fondo hasta... ¡Quién con un poco de amor por la buena vida no va a querer volver!! Y además, todo esto acompañado de gente muy buena onda. Cuando todo el mundo es feliz, se nota en el ambiente y se transmite como el mejor de los virus.
Desde que lleguè, dejé todo debajo de la cama y solo utilizaba el bañador. Ni siquiera las chanclas. Así me quedaron los pies, que al andar parezco Boris Izaguirre despues de una noche de popper con Jesús Vázquez... en parte tambien por los partidos de futbol nocturnos en la playa ( o más bien en las conchas) y un resbalón inoportuno cuando subía una roca, que hizo que me lijara las plantas a base de bien. Al menos mi callo comienza a desaparecer. Ahora que me fui, me doy cuenta de que no tengo ni una foto en la isla. Alice me explicó que eso lo hizo mi subconsciente para obligarme a volver. La verdad es que me da rabia no inmortalizar esos días. La única foto me la hizo un maltés con dos holandesas. Espero que me la pase.
La verdad es que poco he conocido de Brasil. Lo justo para saber que es uno de los destinos que quiero conocer más en profundidad más adelante.
Finalmente me armé de valor y me fui a comprar el billete de bus. Ese último día en Barra parecía Alex Ubago, triste, con la mirada perdida y pensando en despedidas.Me quería acostar pronto, pero me liaron a base de caipirinhas (esos pendejos ya conocen mi punto débil). Acabé bañandome de madrugada y cantandole al mar... :) Así de duro fue después ir a la estación, coger el bus a Portoalegre, ver la ciudad medio desganado y seguir hacia Montevideo del tirón. En el camino conocí a un vasco muy majo, Andoni, y al final nos fuimos juntos a buscar hostel y conocer la ciudad.
Montevideo es la capital más tranquila del mundo, seguro. En todo el país hay tan solo 3 millones de habitantes, contando los emigrantes, y la mitad viven en Montevideo. Tenía razón un argentino que me definió a sus vecinos con una frase muy lograda: "Che, a los uruguayyyos se les escapan hasta las tortugas". Cierto. Son la gente más tranquila que he visto. Por las calles hay poca gente, y la que hay habla bajo, anda despacio y se queda mirando al infinito a la mínima. Y eso que están todo el día chupando mate, que se supone es energizante. Creo que si se extinguiera la hoja de mate, la mitad de la ya escasa población uruguaya entraría en letargo cerebral... Este carácter, unido a que la ciudad es bastante maja, crea un ambiente muy agradabel. No hay ningún sitio espectacular, pero vale la pena conocer Montevideo.
El primer día nos perdimos un poco buscando un bar para ver El Clásico. Encontramos un buen sitio con pantalla gigante para disfrutar del baño de fútbol, clase, humildad, filosofía y saber hacer que le metió el Barsa al mandril. Cómo disfruté! :)Tenía ganas de celebrarlo, pero un lunes por la noche en Montevideo
no hay ni delincuentes por la calle. Me pareció ver a Mouriño llorando en una esquina, eso si. Finalmente, encontramos un barcillo regentado por un peculiar hombre, que resultó ser de Gondomar (un pueblo cerca de donde vivo). Lleva más de 40 años en Uruguay, y cuando le empecé a contar cosas de allá, casi le cae la lágrima al pobre.
Y dejando atrás Montevideo, me dirijo ya a mi próximo ( y último) destino, Buenos Aires. Otra vez me inunda el espíritu de Alex Ubago, aquí sentado en la proa del barco que cruza el Mar del Plata. No más buses eternos, ni sentirse un desconocido, ni sorpresas agradables. Por ahora. Si algo he descubierto en este viaje, es que aun me quedan muchos más por delante. Y es que estos dos meses me he sentido plenamente feliz. Los uruguayos, además de ser tranquis, son muy cultos y románticos. Hay un montón de librerías, tiendas de antiguallas, galerías de arte, poemas escritos en los muros... así que le haré caso a Eduardo Galeano, del que una buena amiga me recomendó inundarme:

"Hoy más que nunca,
la alegría es un artículo de primera necesidad,
tan urgente como el agua o el aire.
Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos...
es preciso pelearlo"

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Km. 7200 Ché Boludo, que linda la Argentina!

Hace tiempo que no escribo. Pero cuando los astros se confabulan para no dejarte utilizar un ordenador en mínimas condiciones de uso, no hay nada que hacer. Son así los astros. Así que me toca hacer mucha memoria (ya me duele la cabeza) y escribir un mega-post que resuma todo el recorrido por Argentina y principios de Brasil. bufff...
Empezó fuerte la segunda parte del viaje. Costó dejar Chile, pero el recibimiento en Argentina fue espectacular. El asado al que nos invitó el italiano confirmó el mito: la carne argentina es la mejor. Unido a un par de garrafas de vino, que no estaba al nivel de la carne pero se bebía, fernet y la buena companhía, nos quedamos platicando allí hasta... no se. Al día siguiente uno de los trabajadores del hostel que conocimos esa noche, y que tenía el día libre, nos invitó a un día de turismo alternativo. Nos apinhamos los 12 en su camioneta, y pista. La primera parada era en un canal de agua que viene de un gran embalse y que abastece a la ciudad, y donde probamos el "canaling". Consiste básicamente en echarse al agua y dejarse llevar por la corriente por un tramo de 3 kilometros en el que el canal se hace subterráneo, pasando por debajo de una base militar. 5 minutos en los que no ves nada y sólo puedes dejarte llevar, intentando no chocar con las paredes y no tragar demasiada agua en las zonas de rápidos; como un aquapark agreste-alternativo. Por momentos me daba la sensación de estar muerto, porque sólo oía gritos lejanos y me dejaba llevar hacia una luz al final del túnel que se iba haciendo grande...


Poco antes de saltar al canal. Nerviosismo en el ambiente, sobre todo el que no sabía nadar...

La segunda parada fue en una central hidroeléctrica. Justo despues del embalse hay unas compuertas que sueltan agua con mucha fuerza, y la idea era tirarse allí, no ahogarse y dejarse llevar unos cientos de metros más abajo, pasando por el medio de un zoo donde hay leones, monos y otros bichos para entretenerse por el camino. Sonaba tan divertido o más que lo anterior, así que saltamos la verja y allí estabamos dispuestos a remojarnos otra vez cuando una amable policía nos invitó a irnos a nuestra puta casa.Vaya...


El amable policía nos invitó a irnos


Tercera parada en el embalse. Unas cervezas en el bar y andar un par de kilometros por un paraje de acantilados de arcilla y roca bastante bonito. Por tramos había que hacer escalada, momento perfecto para poner en práctica las lecciones de nuestro profesor particular de montanhismo y líder de los Escaladores Nivel Bajo S19T, Jan Holec. Lo bueno es que si caias, acababas en el agua. Lo malo, que llevaba la cámara de vídeo. Nos quedamos en un sitio majo, con buena gente, cerveza fría, calor, un embalse para chapotear y muchos sitios desde donde saltar para adrenalizarse. El chico del hostel, como buen local, nos iba complicando los saltos. El último sólo lo hicimos él, un sueco al que le encanta darse planchazos y yo, que la verdad me cagué un poco, ya que si resbalabas al saltar o no lo hacías con la suficiente fuerza, seguramente te llevarías un feo recuerdo del lugar. Hora de irse, pero no sin antes intentar de nuevo saltar al principio del canal del embalse. Ibamos directos, pero el policía seguía pululando por allí y nos miró con cara de: "Ché, como saltés os recago a palos, pelotudos!"; Indirecta cogida. De vuelta al hostel, recaliento un plato de pasta sobrante, me pongo a comer, y al encender la tele por primera vez en mucho tiempo, el pitido inicial del Barça Villareal en directo, con comentarios de don Mario Kempes. Me encanta que los planes salgan bien, sobre todo cuando no haces planes.
Nos tuvimos que ir de San Juan esa misma noche por un error de principiantes, ya que habíamos comprado el billete al llegar. Nos hubieramos quedado más tiempo, pero no nos cambiaron la fecha los muy pelotudos. Llegamos a Córdoba a las 7 de la manhana, y después de andar una hora enmochilados y somnolientos en el odioso trámite de buscar una cama donde dejarse caer, encontramos un hostel barato. Justo salía un bus para ir a ver la casa del Ché y un pueblecillo de las afueras. Vamos!


Con el traje con el que el Ché luchó en Cuba
El Ché decía que no tenía casa ni patria. El único lugar que reconoció fue una casa en el Valle de Alta Gracia, donde sus adinerados padres se mudaron cuando era chico para intentar mitigar el fuerte asma de Ernestito, ya que el lugar es muy recomendado para enfermos pulmonares. La casa es un recorrido por la vida del Che, con fotos y objetos suyos. Incluso Fidel y Chávez estuvieron juntos aquí hace unos anhos. Me gustó especuialmente poder ver "La Poderosa", la moto con la que comenzó su viaje más importante por sudamérica junto a Alberto Granados, y que lo convirtió en "El Che". Me fijé bien en el recorrido que hizo, y una gran parte coincide con el nuestro. A parte de la figura mediática en que se ha convertido, y que haría que se removiera en su tumba si levantara la cabeza, el Che es la persona más increíble de la que yo he tenido conocimiento, y creo que debería ser onligatorio que los ninhos estudiaran en la escuela su vida y los valores que defendió hasta la muerte. Ya me estoy poniendo tontorrón...


"La Poderosa" me dejó esa cara de flipper

Seguimos hasta La Cumbrecita, un pueblo alpino entre bosques y ríos preciosos que se ha convertido en meca turística, y parece todo un decorado. Hace poco me enteré que es un pueblo en el que se escondieron los putos nazis después de la II Guerra, y donde vivieron felices y comieron perdices hasta morir. Si lo supiera hubiera dejado un buen cagao en medio de la calle como senhal de respeto. Volvimos a Cordoba y vimos la ciudad un poco. Nada interesante por mucho que nos la recomendaran. Creo que me estoy haciendo un poco exquisito a la hora de conocer sitios...
Otra noche en el bus, camino de las cataratas de Iguazú. Amanecimos en Resistencia, capital de las esculturas. Hay más de 700 por la calle y tal... no soy muy escultórico yo, así que nos fuimos pronto de allí. Antes vimos el museo de la memoria, donde se cuenta las bromas que le gastaba un tal Videla a la gente de por aquí. En todos lados hay hijos de puta que se dedican a enriquecer a unos pocos y hundir al resto del país: Franco, Mussolini, Aznar, Hitler, Fraga, los Papas, Bush, Pinochet y una larga lista de capullos. En Argentina les tocó Videla, que además de hundir económicamente al país con privatizaciones y huevadas que aún arrastran hoy, también se dedicó a reprimir y hacer desaparecer cualquier oposición, como buen dictador que era.
Esa misma tarde agarramos otro bus hasta un pequenho pueblo llamado Ituziangó. Esto ya era otra cosa, un pueblecillo típico, a la orilla del río Paraná, rodeado de selva, con calor húmedo y  muchos mosquitos, que debían echarme de menos, porque me dejaron los pies llenos de besos. No fue el único bicho que me picó al llegar. En la playa nos cruzamos con un perro hijodeputin. Me miró. Le miré. Y en cuanto pasó a mi lado, se giró y decidió tatuarme el gemelo.
Conocimos a un lugarenho muy majo, Gringo, que nos dejó sin dudarlo un segundo su canoa para explorar el río Paraná. Aunque más que un río, parece un mar. Remamos por la costa, viendo playas desiertas preciosas, y luego decidimos cruzar a una isla que hay en el medio. Nos aconsejaron no hacerlo, por las corrientes y tal, pero nos vimos fuertes, y al final no tuvo complicación ninguna. Después de explorar un poco la isla a lo Bear Grills, encontramos la única casa de la isla. Allí vivía tranquilamente Don Luis y su familia, totalmente apartados de cualquier signo de civilización. Me puse a hablar con él, y acabó dejándonos su caballo para dar una vuelta por la isla. Colorado es el Ferrari de los caballos. Sólo monté un par de veces, y siempre caballos acostumbrados a jinetes inexpertos, por lo que hacen un poco lo que quieren. Colorado no. A él solo lo monta Luis, y al más mínimo toque de brida va hacia donde quieres como un tiro. Por un momento me creí Bertín Osborne, y se me ocurrió darle un toque en la barriga para galopar....YYYIIIIIIIHHHHAAAAAAA!!!! Fran también se creció, y en un sprint el caballo pisó una mierda gigante, resbaló y se fueron los dos al suelo. Tuvo suerte y no le pasó nada. A Fran tampoco :)


Las hijas de Luis ensenhandome su lorito
Al día siguiente, mejor no haberse levantado. Igual que hay veces en que todo sale bien, otras sale mal. Los buses son carísimos en Argentina, sobre todo comparado con Perú y Bolivia, así que decidimos ahorrar un poco y hacer dedo. Después de 5 horazas al sol, desistimos. Acabé odiando y maldiciendo a los argentinos, y nos fuimos a la estación de bus antes de acabar apedreando un coche. El bus de la tarde era caro, así que compramos el de las 4 de la manhana. Pasamos la tarde en la playa, donde vi uno de los atardeceres más espectaculares del universo, compramos fernet, y nos fuimos a la plaza del pueblo a esperar. Conocimos a un simpático ituzianguenho, que después de invitarnos a hígado que le dieron de sobras en un restaurante, decidió llevarnos a "un buen garito". Allá nos fuimos, pero resulta que era un puti en toda regla. Juagamos un billar con las alegres senhoritas, y nos fuimos antes de que pensaran lo que no era. Vuelta a la estación y nueva putada. El bus pasó por delante nuestra sin darnos cuenta, no se si por el fernet o que, pero tuvimos que esperar hasta las 9.... ARGH! Era mejor quedarse en cama todo el día.
Finalmente llegamos a Iguazú echos asco. Descansamos un poco y salimos de fiesta con 2 de los del hostel, así que al día siguiente sólo nos dio para ver un poco el pueblo y descansar. El domingo madrugamos, y directos al "mayor espectáculo de sudamérica". Pensé que era una exageración, pero no. Tengo visto varios saltos de agua ya, pero esto es otra cosa, un espectáculo immmm-presionante. Hay que verlo, impone ver como semejante cantiad de agua fluye tranquilamente, y de repente, 70 metros de caída libre a lo largo de todo el ancho del río, que son varios cientos de metros. Había mucha gente, pero esta vez me dio un poco igual. Además hay muchos senderos y miradores: desde debajo, de lado, desde arriba... como diría Pablo Neruda, "un precioso sitio para hacer un asado".



A mi plim

En serio, hay que verlo

Y nada, esa misma noche a busear otra vez. Creo que ya soy inmune, llevamos mes y medio haciendo tramos de unas 12 horas cada dos-tres días. Es una locura, pero es la única forma de conocer lo máximo posible. Espero poder hacer más adelante otro viaje por sudamérica, pero con mucha más calma. Por ejemplo, llegamos a la isla de Santa Catarina, cerca de Florianápolis, y sólo llevamos dos días. Tendríamos que irnos ya, pero me niego. Sol, playas increíbles, tranquilidad y fiesta, gente tranquila y amable, surf y buceo todo el día, caipirinha de noche... buffff me quedaría aquí a vivir. Perooo, ahora hay que seguir. De momento, nos quda un día más de paraíso, y después, camino a Uruguay. Tiene el listón muuuuuuy alto.

sábado, 13 de noviembre de 2010

km 5700 Viva Chile mierda!!

Otra vez en marcha. La parada técnica en Santiago se prolongó un poco más de lo que pensabamos, y la disfruté mucho más de lo previsto. En pleno ecuador del viaje (que no es lo mismo que en el viaje a Ecuador) teníamos preparadas un serie de gratas sorpresas. Llegamos a la capital de Chile muy cansados, hambrientos y malolientes, después de un viaje de un mes tan duro físicamente como bonito y enriquecedor interiormente. En Santiago nos esperaba la tía Inés, que sólo es tía de Fran, pero a mi me trató como si fuera de la familia (si algún día lees esto, gracias!). Nos dió de comer, un techo, una ducha y hasta nos lavó la ropa. Todo ello nos hacía falta.
Las ciudades grandes no me atraen mucho (excepto Barcelona, claro). Todas se parecen, no tienen personalidad y la gente vive más perdida de lo normal, corriendo todo el día sin saber hacia dónde ni porqué. Por esto, el turismo no fue la actividad principal. Los días que pasamos en Santiago los dedicamos a descansar, recuperar y conocer la verdadera personalidad de los chilenos, o al menos acercarnos. Chile es como una salchicha en un plato de fideos. Me explico: es un país muy estrecho, pero que cubre en latitud gran parte de sudamérica. Comienza al Norte, en el desierto más árido del mundo, Atacama, y termina al Sur casi en la Antártida. Por el camino, todo tipo de climas, paisajes, gentes y recursos que lo convierten en una nación rica en muchos sentidos. Sin embargo, no tiene buenas relaciones con ninguno de los países de los que le rodea. Con Perú y Bolivia están en contínuos conflictos territoriales y culturales que implican aspectos tan complejos que haría falta un blog en exclusiva para analizarlos. El resultado es que al cruzar la frontera, después de arduos registros aduaneros, da la sensación de entrar en otro planeta. De repente las carreteras están asfaltadas, a los vehículos no les faltan piezas, las casas no son de adobe y la gente es más blanca. Con Argentina la relación es, en teoría, mejor, ya que su situación económica y social es más "avanzada". Pero en el fondo, y como los propios chilenos reconocen, no los soportan. Todo esto hace que Chile parezca más una isla que parte del continente, y también conforma parte de la personalidad profunda de su gente. Hay dos frases típicas que me impactaron. La primera es como el grito de guerra de fervor nacionalista (que es muy grande aquí, hay banderas a patadas): "Viva Chile, mierda!!".Y la segunda, la que menos me gusta, y que es el eslogan oficial del país, que incluso sale en las monedas y en muchos lados: "Por la razón o por la fuerza". Están locos estos chilenos.
Otra cosa que me llamó la atención de los chilenos es el pánico que tienen a los terremotos. Están en una zona de alto riesgo, y tras el último de este año, que fue muuuuuuy gordo, es un monotema, siempre sale a conversación, de un modo u otro. Recuerdo que mientras comíamos en casa de la tía Inés, su hija estaba contando una historia y de repente se quedó blanca. Pensé que se había atragantado con una aceituna, pero no. Era Fran, que estaba cortando la carne con su habitual ímpetu e hizo temblar la mesa, por lo que ya pensó que había un terremoto...

Algunos restos del último terremoto
Y aparte de recuperar y psicoanalizar a los chilenos, la estancia en Santiago sirvió para reencontrarnos con un gran amigo, Sebas, con el que convivimos Fran y yo (aparte de otros locos) en el inolvidable piso de Santutxu, en Bilbao. Juntarnos me sirvió para recordar  muchas anécdotas que ya empezaban a entrar en el baúl de los recuerdos, y me dió ánimos para salir de fiesta. Siempre viene bien una excusa. El primer día fuimos con dos primas de Fran a una fonda, un local de fiesta típico con música en directo. Al principio no motivaba, demasiada gente. Pero de repente aparecieron tres factores clave que convirtieron la noche en inolvidable: el terremoto, una exquisita bebida a base de vino blanco, helado de piña y un extraño licor local (fernet creo recordar); la música, Banda Conmoción y Juana Fe, sin duda el descubrimiento musical del año para mi, pura cumbia-ská para darlo todo y más en la pista. Y tercero, una princesa mapuche que hizo cambiar mi percepción de muchas cosas.

pololeando

carreteando y hueveando con Seb
Después de otra noche en la que acabamos, no se muy bien como, en un cutre-after que me recordó a los mejores de BCN, un diluvio inesperado que cortó la luz por unas horas y una reponedora comida familiar en casa de tía Inés, pusimos rumbo a Viña del Mar, ciudad natal del vasco-chilenito Seb, que nos mostró lo más selecto del lugar. Me sorprendió gratamente. No estaba lleno de indígemas en taparrabos como esperaba :) sino que es una bonita ciudad que sabe conservar sus orígenes sin renunciar al progreso y con un toque bohemio muy atractivo. Muy bien Seb!
Comiendo la mejor churrillana DDel mundo!

En serio, no somos gays...
Nos íbamos a quedar unos días en Viña, pero muy a mi pesar, yo decidí viajar al norte, a una ciudad llamada La Serena, donde me prometieron islas paradisíacas con pinüínos, leones marinos, delfines y un precioso valle para recorrer a caballo. Casualmente vivía allí la princesa mapuche, que hizo de guía del lugar. No visité la famosa isla, pero me quedo con un recuerdo increíbel. Y después de un par de días, a encontrarme con Fran ya en Argentina, en la ciudad de San Juan, desde donde escribo estas líneas lo más rápido que puedo, ya que en la azotea del hostel están preparando un asado típico argentino por el cumpleaños de un italiano que nos invitó muy amablemente, y huele harto rico.
A partir de aquí, cambio de planes radical de último momento, para variar. Me cuesta mucho alejarme de Chile, pero ya estabamos empezando a acomodarnos y eso es peligroso, así que a rodar de nuevo con las pilas cargadas. La nueva ruta incluye visitar la ciudad de nacimiento del Che; las cataratas de Iguazú, a las que llaman el "mayor espectáculo de sudamérica"; Sao Paulo, para visitar a los fumetis que conocimos en Uyuni y que nos hagan de guía en la famosa noche paulista con caipirinhas en la playa; una playa hippie en Montevideo, Uruguay, y acabar viendo un partido de Boca en la Bombonera, en Buenos Aires. Dios, Alá o Supermán, si estais ahí, por favor que nos dé tiempo a todo!!

lunes, 1 de noviembre de 2010

km 3.500 El mejor viaje DDDel Mundo!!

Precisamente a esto me refería cuando decía que crear demasiadas expectativas acerca de algo no es bueno. Quizá suene triste, pero creo que a veces dejarse ir sin más hace que cuando te encuentras algo bueno de verdad, así de sorpresa, te impacta más. Y si no es tan bueno, pues lo dejas pasar sin pena ni gloria. Para el primer ejemplo, sin duda estos últimos días. No tenía ni idea de lo que era el salar de Uyuni, ni lo que había en esta zona de Bolivia, ni siquiera como íbamos a llegar. Al final resultó ser una de las mejores partes del viaje.

En La Paz, la ciudad más alta DDDel mundo!

Salimos de La Paz a las 7 de la tarde, para llegar al pequeño pueblo desértico de Uyuni a las 7 de la mañana.  Doce horas en las que pensaba dormir a gusto. Pero mi compañera de pasillo no me lo puso fácil. Una rubenesca señora Aymara, las míticas con faldas de volantes, sombreo de copa estilo la naranja mecánica y un bolsón enorme en el que cabían más cosas que en el de Mary Poppins, y con el que se esforzó en robarme el poco espacio vital que tenía en el bus. Cuando por fin me acomodaba como podía, la señora contraatacaba y se echaba un pedo recién importado desde el inframundo al por mayor.Uffff...
Llegamos a Uyuni, sin saber muy bien qué hacer y yo todavía mareado por los efluvios anales de la señora.Indagando un poco descubrimos que no se puede visitar el salar por tu cuenta. No hay transporte público y desde Choquequirao se me quitaron las ganas de andar a lo loco. La única forma es contratar un tour por uno o tres días en un jeep a través de una agencia. Como ya somos unos auténticos maestros del regateo, conseguimos el de 3 días, con comida, transporte, alojamiento transfer a Chile y guía por unos 20 euros diarios. Una ganga. 



Salar de Uyuni, un sitio para visitar.

Nuestro conductor-guía-cocinero era un tipo campechano, como el rey, pero con una gorra del Che y más experiencia en el desierto. De compañeros de ruta, una pareja de franceses que por fin nos enseñó a pronunciar "Peugeot" y dos brasileiros que aprovechaban cada parada para usar su recién adquirida cachimba. Unos fumetis muy simpáticos. 
La primera parada fue en el lago de sal más grande DDDel MMUndo!!Neil Armstrong lo vio desde el espacio y se preguntó qué podía ser. Cuando volvió de su paseo lunar, lo primero que hizo fue visitarlo. Normal. Es algo realmente acojonante. 14.000 km cuadrados de pura sal. La vista es subrrealista. Me daba la impresión todo el rato de que me había quedado dormido y estaba soñando. Sin duda el sitio más increíble en el que estuve nunca. Eso sí, las gafas de sol son imprescindibles. Menos mal que poco antes de salir me dió por comprar unas "Okley" por unos 2 euros. Y aún no se me fundió la retina!
Dormimos en el mismo desierto, en una casa de sal. Suelo de sal, paredes de sal, cama de sal y mesas de sal. Curioso. Antes de dormir, partida de poker con los brasileiros (apostando sal, claro), botella de ron y ver el cielo más lleno de estrellas del mundo mundial.

La portada de mi próximo disco

Nos levantamos para ver amanecer. Tan bonito como frío. Salimos del salar y entramos en el desierto, a 4.000 metros  de altura entre volcanes, lagunas de todos los colores (dependiendo del compuesto químico predominante), montañas con formas raras, cerros y formaciones de todas las formas y colores. Los geólogos y amantes de la naturaleza en general deben correrse del gusto aquí. Yo casi lo hago.
Atravesar el desierto te hace darte cuenta de lo insignificane que eres; en el espacio, ya que las distancias son enormes y vacías; y en el tiempo, ya que esta remota zona se mantiene igual desde que el hombre es animal, y tu paso por allí no es más que un suspiro en su existencia.
Antartida?? no, salar de Uyuni
Segunda noche en un galpón en el desierto, ya a 5.000 metros de altura. En cuanto se fue el sol, un maremoto de frío lo cubrió todo y nos impidió proseguir nuestra partida de poker, ya que no teníamos la suficiente movilidad en las manos. A las 8 en cama, como las gallinas. Y a las 4 en pie, como los ñordos. Nos fuímos a  ver amanecer a unos geiser volcánicos más arriba todavía. El paisaje era realmente espectacular. Pero el frío me impidió disfrutarlo. Intenté sacar alguna foto, pero las manos me dolían demasiado. No sé a cuantos grados estaríamos, pero unos cuantos menos de cero seguro. Menos mal que la siguiente parada era en una laguna termal a 30 grados. Me quité la ropa como pude y me tiré de cabeza. De repente empecé a notar mis terminaciones nerviosas de nuevo, y una convulsión de placer me recorrió de arriba a abajo. Qué bien se está cuando se está bien.
El mejor grupo de guiris que pasaron por la zona
Salió el sol, desayunamos toritas, y a seguir hacia el desierto de Dalí. Como su propio nombre indica (wiiii) es un desierto surrealista, con piedras de formas muy curiosas. Lo malo es que no nos quedaba mucho tiempo. A las 10:30 teníamos que estar en la frontera con Chile. Última parada y despedida del grupo a los pies del volcán Copiapó. El bus nos estaba esperando, y aun teníamos que sellar el pasaporte. El bus nos dejó en San Pedro de Atacama, un pequeño pueblo en medio del desierto más árido del mundo (hay muchos "del mundo" por aquí...). A pesar de las restricciones, me pegué una ducha de media hora (lo siento Pachamama) para intentar quitarme el polvo y la roña acumulada estos tres días. Como era sábado, compramos una botella de Pisco (licor típico de aquí) con la intención de salir a darlo todo. Pero mi cuerpo se negó rotundamente y me obligó a acostarme temprano. Qué cabrón.
Auto-stop desértico

Al día siguiente...descanso? Casi. Alqulamos unas bicis y nos fuímos pedaleando por el desierto hasta el Vale de la Luna. Nos calcamos más de 40 kilómetros mientras Lorenzo nos abofeteaba con furia, pero nos ahorramos una buena pasta en el tour que hacía el mismo recorrido, y lo disfrutamos más, ya que en el tour te dan 10 minutos en cada sitio y a correr como borregos a hacer fotos como japos. El paisaje era precioso, aunque creo que ya me estoy repitiendo en este post... :)
No me caí, cogía aire en el valle de la Tranquilidad (la que hay que tener para cruzarlo)

A la vuelta, y con la roña en el cuerpo, autobúa hacia Calama, la capital minera de Chile. Queríamos visitar la mina a cielo abierto más grande del mundo (como no), pero esta vez la suerte no estuvo de nuetro lado. 1 de octubre, festivo, y las agencias que tramitan el perniso para entrar, cerradas. La expectativa de esperar un par de días en un pueblo semifantasma no nos atraía, así que seguimos rodando hasta Antofagasta, desde donde escribo estas líneas a la espera del siguiente bus a... vaya no me acuerdo. Esta ciudad me recuerda a Vigo, si le quitas el Castro, Samil, Castrelos, el servicio de recogida de basuras, y en general cualquier cosa que pueda hacer bonita una ciudad. Quizá solo se parezca en que es una ciudad portuaria. Lo dicho, no diga feo, diga Antofagasta. Y nada, me voy sin reflexión final porque Fran me espera a la puerta del ciber cual perro callejero (que aquí hay muchos). Un saludo!



miércoles, 27 de octubre de 2010

km 2550 Rodar tan rápido marea un poco

Creo que vamos demasiado rapido. Ya estamos en La Paz, la ciudad a mayor altura del mundo, mas de 4.000 metros, y se nota. El sol quema, la sequedad reseca y los hipopotamos embisten. Esto quiere decir que tengo los hombros quemados, los labios y la nariz resecos y el oxigeno casi no llega a mi ya de por si poco efectivo cerebro. Pero en parte ya tenia ganas de salir de Perú. Si llego a tener que escuchar durante una semana mas la mierda de musica que ponen en TODOS lados, creo que acabaría escupiendo sangre por las orejas. No es por prepotencia, pero es que la variedad brilla por su ausencia. 100% canciones de amor y desengaño con base merengue-cumbia-bachata-andina. Además ya me empezaba a molestar que todo el mundo te mienta con tal de conseguir de tu parte un par de monedas. Creo que la altura esta sacando mi parte negativa... :)
A pesar de estos detalles, guardo un recuerdo increìble de Perú. Bueno, despues de otro largo viaje en bus (tengo el culo mas plano que de costumbre) llegamos a Copacabana. Al principio esperaba brasileñas en tanga sirviendome caipirinhas en la playa. Pero no. Es una ciudad bonita al borde del Titicaca, el lago sagrado de los incas. Nada màs llegar, barco a la Isla del Sol, un sitio incrèíble para relajarse un poco y conocer una de las culturas más antiguas de sudamerica. Hace tan solo 15 años no había ni un turista por aquí, y la cultura y tradiciones se mantenían bien guardadas por lo inaccesible de la zona y la protección de Manco Pacac, primer inca surgido de la profundidad del lago. Hoy ya hay mas cabelleras doradas, y me parece que a los locales no les gusta mucho. Supone un cambio demasiado brusco en su forma de vida. Por eso puedo entender que el trato no sea lo más agradable de primeras. Ven al turista como una patata. Una simple forma de subsistencia. No pudimos recorrer la isla como nos gustaría, porque el pobre Fran, al no ser gallego, tiene las defensas más bajas y se puso enfermo. La última semana fue muy dura fisicamente, y la noche que llegamos nos quedamos a beber ron en la terraza con vistas al lago con una amiga española y otra alemana. Lo malo de la altura es que de día el sol pega duro, y de noche la temperatura baja a los 3 grados. Todo esto mezclado hizo que el estomago de Fran dijera basta, por lo que el pobre paso una noche muy jodida. Así que al día siguiente descanso, y por la tarde, camino a La Paz. Hoy vimos la ciudad rapidamente, y en un rato ya nos vamos al salar de uyuni. Así que no tengo tiempo ni para escribir como me gustaría, y me dejo un nontón de cosas por el camino. ARGH! esto resume un poco nuestro viaje,.. PIM-PAM! necesito parar un par de días, organizar las ideas y relajar antes de petar por algún lado. Pero hoy no es ese día. Como no me da tiempo a bajar fotos de estos días, pongo algunas de las de Fran anteriores para rellenar, pero no se lo digas a nadie...
Baño memorable en las cataratas de Bayoz-Perú

En Torre-Torre, Huancayo

María, nuestra guía por un día (suerte amiga!)

Con el resacón en Cuzco

domingo, 24 de octubre de 2010

km 1800 No es oro todo lo que reluce

Cuantas más expectativas creas alrededor de algo, más fácil es que te acabe decepcionando. Es un poco lo que me pasó a mí con el Machu-Pichu. Recuerdo que de pequeño tenía un libro donde aparecía, y siempre me prometía que algún día lo vería en persona. Tenía en mente un viaje increíble para llegar a la ciudad de una civilización perdida en medio de las montañas. Y más o menos es eso. Un sitio precioso. El problema es la cantidad de cabelleras doradas que lo abarrotan cada día...
Se puede llegar sin andar un solo metro. Coges un tren en Cuzco (pagando 150 euros), un bus en Aguas Calientes, y OPA! ya estás en la misma puerta de la ciudad perdida. Eso hace que cada día, miles de personas (y no exagero) inunden el lugar: grupos de jubilados alemanes, italianos e ingleses; excursiones de colegios, tours de todo tipo y hasta algún mochilero frustrado. La ciudad más cercana, Aguas Calientes, es un auténtico Port Aventura al estilo inca, con lujosos hoteles, calles preparadas para la invasión guiri y establecimientos de todo tipo con la única intención de sablear hasta el último dolar a los aventureros de piel rosada.
Nosotros decidimos hacer el viaje barato hasta allí. Esto implica dar un rodeo bastante grande, parando en diferentes pueblecillos de la zona negociando con taxistas locales para que no te timen demasiado, hasta llegar a una central hidroeléctrica, que es donde termina la pista más cercana al Machu. Comenzamos un poco mal, para variar. En el primer bus, tuvimos que parar tres horas porque la carretera estaba en obras. Y después, pasar por el susodicho tramo en obras. Que miedito. Si las carreteras de los andes ya acojonan un poco de por sí, las que están en obras no son aptas para cardíacos. Me acordé bastante de mi abuela, que en paz descanse, que lo pasaba fatal siempre que ibamos en coche a mi aldea, y se enganchaba a la puerta de tal manera que luego llegaba contracturada. Pues yo igual.
Este contratiempo hizo que llegaramos de noche a la hidroeléctrica, por lo que tuvimos que caminar dos horas desde allí a Aguas Calientes, linterna en mano siguiendo las vías del tren por la jungla andina. Al principio pensé que era un poco locura, pero el camino es precioso y no hay peligro ninguno. Nos acostamos en el peor hostal del pueblo (que aun así es caro comparado con el resto de Perú) a las 12:30, y a las 5:00 en pie para caminar hasta Machu-Pichu, ya que el bus es bastante caro también. Llegamos sobre las 7:00, pensando que estaríamos solos en la ciudad perdida. JA! Más de 50 personas hacían ya cola, además de que en la puerta hay un hotel y un bar. Manda huevos.
Si consigues olvidarte de toda la gente que te rodea, puedes llegar a disfrutar un rato. Los incas adoraban a la madre tierra, la Pachamama, y tenían un concepto de la vida y la muerte muy naturalista. Vivían en consonancia con lo que les rodeaba. Y eso se nota también en las construcciones. Me imagino por un momento como debía ser la ciudad en su esplendor. Y del terror que causaron unos invasores que arrasaban con todo lo que encontraban a su paso, destruyendo la cultura inca, y haciendo que los machupichuenses (?) escaparan horrorizados hacia el interior de los andes, dejando abandonada su ciudad más importante. Gracias a dios los españoles no llegaron a encontrarla, porque sino hubieran levantado encima iglesias católicas con las mismas piedras, como hicieron en el resto de ciudades arrasadas. Cada vez me dan más ganas de tirar mi DNI por lo que pone encima. Qué verguenza.
En un par de horas diremos adios a Perú, dirigiéndonos a la ciudad boliviana de Copacabana, a las orillas del lago Titicaca, donde visitaremos las islas del Sol y de la Luna. Allá vamos Tiki-Taka!!
Machupichuando

jueves, 21 de octubre de 2010

Km 1350 Choquequirao 0 - Mochileros 3 . Victoria!!

Creo que lo unico que no me duele son los dedos, asi que puedo escribir. Nos dijeron que Choquequirao es como el Machu-Pichu pero sin turistas. Y ahora entiendo porqué va tan poca gente. El camino es una pesadilla: 66 kilometros de puras cuestas, piedras, subidas, más piedras y más subidas. La poca gente que se atreve lo prepara con mucha antelación, entrena, lleva guía y, sobre todo, lo hace en 4 ó 5 días. Nosotros lo preparamos la tarde antes, no contratamos guía y lo hicimos en tres días. Y seguimos vivos. Jódete Choquequirao!!
La salida ya nos avisó de lo que nos encontraríamos. Después de un par de horas de bus, una caravana enorme en medio de la montaña. "Derrumbe amigos, hay que esperar a que limpien el paso", nos dice todo feliz el conductor. Viendo la magnitud del derrumbe, nos dimos cuenta de que tardarían mucho en limpiarlo, así que decidimos cruzar al otro lado a pie y buscar allí a alguien que nos llevara. Yo iba de último, y cuando estabamos llegando al otro lado, toda la gente que se agolpaba allí empezó a gritar como loca. Se me pusieron los huevaldres de corbata, pensé que había otro corrimiento de tierra y que me iba a pillar en medio. Pero sólo era Fran, que se había hundido en el barro.La gente se escojonó. Después de que se limpiara, seguimos el camino.


Cruzando el derrumbe
Llegamos a Cachora, el pueblo más cercano a las ruínas, y allí conseguimos alquilar un caballo por un precio bastante módico para que nos llevara las mochilas. Nadie quería dejarnos ir sin guía: "los gringos no saben de caballos amigo". Al final encontramos al señor Pedro, que nos enseñó lo básico, y así es como partimos Magnus "sueco loco", Fran, Lucero "caballo débil" y yo. Las primeras horas eran todo felicidad, nos sentíamos como Indiana Jones en busca del arca perdida. Tranquilo majete, que todo se pasa. El camino, lo dicho: subidas, bajadas, subidas y más subidas por caminos de cabras atravesando el cañón más profundo del mundo. Conseguimos llegar al primer campamento justo al anochecer. Estaba al borde del río sagrado de los incas, el Apurimac, y desde allí podíamos ver ya las ruínas, en lo alto de la siguiente montaña. Montamos la tienda, nos bebimos una botella de ron alrededor de una hoguera, y nos quedamos dormidos placidamente sin saber lo que nos esperaba al día siguiente.


Viajero ante un mar de niebla
 Lucero no estaba en condiciones de seguir, sangraba por el lomo y parecía no poder ni respirar. Don Pedro nos la dió con queso. Así que cojimos lo básico y dejamos la tienda y al caballo en el campamento, con la intención de ir hasta las ruínas y volver en el mismo día. Cuando se lo comenté al dueño me miró con una cara que reflejaba incredulidad, pena y risa al mismo tiempo. Le pregunté si se podía hacer en un día, y me dijo: "Hombre, poder se puede...". Exacto, poder se puede, si tienes los gemelos de Roberto Carlos y los pulmones de Indurain. O si eres tan cabezón como nosotros.

Fran con la energía, Lucero y yo

Desde el río a la cima hay casi 2000 metros de desnivel. Las 6 horas más duras de mi vida, sin un sólo tramo de terreno llano para cojer aire. Y el loco de Magnus, que había salido un par de días antes del hospital por una pulmonía, fumando cada parada y bebiendo ron. La poca gente que pasaba flipaba con nosotros. Conseguimos llegar, a duras penas, pero llegamos. Ya solo quedaban 2 horas más bordeando la cima. Nos sentamos a respirar al lado de un campamento, y uno de los guías nos trajo una sopa que debía estar hecha con costilla de Dios, porque sabía a gloria. Creo que le dimos entre pena y orgullo. Nos contó que esta ruta es de Nivel 5, de un máximo de 6, y que la ruta inca del Machu Pichu es un 2. Ahí acabamos de darnos cuenta de donde nos habíamos metido. Pero ya no había vuelta atrás.
Llegamos a las ruínas. Sin palabras. Gritamos y nos tiramos con una sonrisa de victoria y felicidad. Construir una ciudad en un sitio así, entre las nubes, sin carreteras, ni vehiculos ni herramientas me parece simplemente sobrehumano. Para mi, solo llegar hasta allí es todo un reto. Paseamos solos entre las ruinas, salió el arco iris, vi un condor, se divisaba el río al fondo del cañón,... ni un anuncio de coca-cola irradia tanta felicidad como nosotros en ese momento. El problema es que aun teníamos que hacer 16 kilometros de vuelta, y la noche acechaba. Me hubiera quedado días allí, pero no teníamos saco ni nada, y la temperatura baja hasta los 2 grados. Casi mejor volver.

Victoria!!
Por momentos pensamos en pedir asilo en el campamento de la cima, pero al final decidimos echarle huevos y bajar. Por la mitad se nos hizo de noche, así que seguimos linterna en mano hasta el río. Durísimo.Llegamos echos mierda a la tienda. El dueño me miró con una sonrisa y me dice: "No pensé que lo consiguieran amigos, enhorabuena!". Gracias meu. 16 horas andando, ampollas en los pies, dormir en el suelo, y en plena noche...sorpresa! tu tienda alquilada es una mierda y entra agua!! argh...La vuelta fue muy jodida, porque estabamos con las piernas adormecidas del día anterior, las vistas ya las conocíamos y no nos quedaba casi comida. Pero ya solo eran 21 kilómetros...
Ahora que estoy aquí sentado, lo pienso y me río. Me alegro de haberlo hecho. Me reconforta superar un reto así y vivir una aventura que no olvidaré. El guía nos contó que en 10 años Choquequirao desbancará al Machu-Pichu en fama. Llegará el tren, la carretera y habrá hoteles por el camino. Pero como él mismo nos dijo, podremos contar a nuestros hijos que nosotros llegamos hasta allí cuando no había más que un tortuoso sendero al que solo algunos locos se enfrentaban. Cuando nos alejabamos en el cutre-taxi, veía por la ventanilla el nevado que nos observó todo el camino, y me dió la sensación de que un Inca me saludaba desde lo alto y me decía: "Enhorabuena forasteros, superasteis con tesón la prueba de Choquequirao". Quizás deba dejar de mascar coca...

domingo, 17 de octubre de 2010

Km 1.275 - Ojalá existiera Dios para poder agradecerselo

Vaya, no se por donde empezar. Supongo que por donde lo dejé. Resulta que en Huancayo pagamos dos noches de hostal, pero después decidimos que era mejor pasar la segunda noche en el bus hacia el siguiente pueblo, Ayacucho, para ganar un día y ahorrar una noche de hostal. Le preguntamos al dueño, y despues de llorarle un poco nos devolvió el dinero. Cojimos las cosas y nos fuimos. Pues bien, resulta que si no nos quisiera devolver el dinero y nos quedaramos allí, quizás ahora no estaría escribiendo esto. El bus de la mañana siguiente que hacía el mismo recorrido ( no sabemos si el de la misma compañía),cayó por un precipicio de 200 metros y murireron unas 20 personas. No se sabe el numero exacto porque muchos están desaparecidos, ya que acabó en un río. Sin palabras. Cuando me enteré me pasaron mil cosas por la cabeza. La verdad es que para no creer en Dios (y cagarme todos los día en él), se ve que me cuida bastante.
Por esta razón el viaje a Cuzco se me hizo especialmente duro. Ibamos en la parte de arriba, justo encima del conductor, en los asientos "panorámicos", donde te puedes recostar y tienes una ventana frontal para ver todo. Ibamos comodos. Pero me cagué mil veces en el momento que los cojimos. Tardamos 22 horas en recorrer unos 300 kilómetros por la zona más pobre de Perú, y atravesando los Andes. Un camino  de tierra lleno de baches, curvas y camioneros suicidas, la mayoría del tiempo con un precipicio a un lado. Y aún por encima el que estaba alado de Fran diciendo : "En esta curva cayó uno hace unos años", o "Aquí solían parar el bus los de Sendero Luminoso y mataban a los que desconfiaban pudieran ser policías", y también "A veces los rateros ponen piedras por aquí para parar el bus y robar a todos". Gracias por la información señor. Incluso tuvimos que parar un buen rato en plena noche, porque había habido un desprendimiento, y tuvieron que bajar pico en mano para abrir camino.Normalmente me hubiera acojonado un poco, pero con la noticia fresca en mi memoria las primeras horas se me hicieron un poco agónicas. Después me resigné, me tapé los ojos con el pucho, puse música, y a confiar en la flor de mi culo.
Por eso al llegar a Cuzco las alegrías fueron una tras otra. Salimos por la noche con bastante gente del hostel, y fue un desahogo increíble después del largo camino y de cruzar la zona seguramente más complicada de todo el viaje. Los turistas van hasta cuzo por la costa, en lo que llaman la "Gringo Road". Nosotros fuímos por la ruta alternativa, la de los mochileros de verdad :) , y por donde no ven casi guiris. A pesar de ser duro, fue increíble, ya que la gente es especialmente amable en estas zonas olvidadas. De esto nos dimos cuenta hoy, que recorrimos (con el resacón) la ciudad, y la gente es mucho más borde. Normal, con tanto turista junto, cada cual anda más espabilado para sacarles unos dolares. Es el campamento base para ir al Machu Pichu, por eso está repleto de gringos. Me gustaba más lo otro, más auténtico. Por eso hicimos un cambio de planes de ultimísima hora.
En mi odiado bus, el simpático señor, además de acojonarnos y conversar con Fran durante horas de la realidad de sudamerica y las posibilidades de cambio, nos habló de unas ruínas que nos aseguró son tan bonitas o más que el Machu-Pichu, en el cañón más profundo del mundo. Y lo mejor, sin guiris, ya que todavía las están excavando, además de tener complicados accesos y pocas infraestructuras, por lo que no están casi en las rutas turísticas más conocidas. Se lo comentamos a un sueco que lleva años viajando, y después de ver unas fotos en internet no dudó un momento: "Vamos a prepararlo y nos vamos". Así es como hoy alquilamos una tienda de campaña, nos informamos un poco de como llegar, compramos comida, Y PISTA!  Así que ya os contaré a la vuelta, en principio el jueves, de si es tan bonito o no como el Machu-Pichu, al que esperamos ir el viernes. Ala, me voy a dormir que nos espera un largo camino.


Mal rollo



El sol pega duro en los Andes
Carretereando

Un simpático camionero nos llevó a Wari

jueves, 14 de octubre de 2010

Km 975 - Agroturismo andino

No me acostumbro a estos ciber para hamsters...aunque comparandolo con los sitios en que estuvimos estos días parece una nave espacial. Seguimos nuestra ruta andina, con paso firme, pero avanzando lentamente por las polvorientas carreteras de la nacion Wanka (no, no son los seres pequeñitos que ayudaban a Charlie en su fabrica de chocolate, aunque se parecen). El martes conocimos Huancayo, una ciudad grande y con una impresion poco amigable de primeras. El centro no tiene demasiado, así que nos fuimos a unas torres de arcilla que hay a las afueras, como no, andando. Y como jode a 3300 metros!! menos mal que por fin conseguí una de mis metas; le compre a una señora una bolsa entera de hojas de coca por 50 centimos, Y PARRIBA! PIM-PAM! es un poco amarga, pero nos da la vida, cada vez que estamos cansados mascamos un poco, y a seguir.
Al llegar conocimos otro de esos personajes de los que no me olvidare nunca. María, una niña de 11 años que vive con su familia en una casilla (por decir algo) cerca de las torres. Le preguntamos como se llegaba, y nos acompañó hasta allí. Por el camino nos contó historias de incas, y sobre todo, de su vida. Me pareció increíble la entereza con la que afronta  su situación, muy pobre, trabajando con su madre vendiendo fruta, yendo a por leña con su abuela, cuidando a sus hermanos... pero sin dejar de estudiar. "Es duro, pero de mayor voy a ser ingeniera o policía".Lo  dijo con tanta seguridad que no dudé de que lo lograría. Aunque la verdad, lo va a tener difícil. Nos guió por las construcciones de arcilla, contándonos las formas e historias locales sobre lo que representan. Volvimos, le dimos unos soles y la dejamos en casa. Volviendo al centro ni Fran ni yo abrimos la boca por primera vez durante mucho rato, pensando en la situación de María, lo duro que lo va a tener, y la de tonterías que nos sobran y por las que nos preocupamos nosotros.
Después de compartir cama en un hostel (por ahorrar, todavía no surgió el amor) nos fuímos a unos pueblecillos de los alrededores, a un mercado, y a un lago y unas ruinas incas que hay en una zona donde solo llegan las cabras y algún guiri perdido. Empezó a llover, y nos refugiamos en un "bar", donde conversamos con gente de allí un buen rato. La gente de esta zona no tiene mucho, pero es feliz. Me impactó una señora que nos preguntó de donde eramos. Yo le dije que de España (si, aunque me duela lo digo) y me dice: "Aaahh! y ese pueblo es cerca de aquí?". Ahí queda eso.
Vuelta a la ciudad, y bus nocturno a la siguiente parada, Ayacucho. Ahora mismo estoy echo asco, pero es normal despues de haber dormido en un bus que parecía el saltamosntes de las ferias, pegando botes sin parar. Hoy de visita por la ciudad, que es mas bonita que la anterior, y donde conocimos un poco de la historia de la represión del ejército peruano para combatir a Sendero Luminoso (la ETA local, así a lo bruto para entendernos) en el Museo de la Memoria. Historias reales de hace solo unos años que ponen los pelos de punta. Y nada, a recuperar fuerzas que mañana será duro: visita a los pueblos de alrededor (nos encanta el agroturismo andino!) y después....tatattatattatta.... 22 horazas de bus a Cuzco, ya muy cerquita del Machu Pichu. Se van a hacer muuuuuuy largas...

Nuestra nueva compañera de viaje (es natural, tipico, legal y no dañina, que conste!)

Refugio andino

Al norte de Chupaca

Maldita codicia...

Buen sitio para comer

lunes, 11 de octubre de 2010

Km. 450 - Dejando atras el salvaje oeste

Estoy en un pequeño pueblo de los andes, en un cutre-ciber, en una minúscula cabina en la que al teclear me doy con las paredes. Aqui en Perú todo es pequeño. Ayer abandonamos Lima, tras un par de días de visita. Mas que suficiente para conocer la ciudad, ya que no hay demasiado que ver, aunque sí es agradable para perderse y sentir su caótico ritmo de vida. Nos alojamos en un hostel increible, una antigua casa colonial recien restaurada, grande, todo de diseño, desayuno, consigna, internés y demás comodidades del siglo XXI por unos 3 euros. Creo que se dedicaban a blanquear dinero... Estaba además en la zona más pija de la ciudad. Por la noche andabamos por allí, y en vez de tener miedo como nos imaginabamos en un principio, creo que la gente tenía miedo de nosotros. En el hostel compartimos habitación con dos irlandeses y un surcoreano, Sion, que nos acompañó los dos días y acabó siendo todo un descubrimiento. Lleva seis meses de viaje, por norte y centro america, y despues se va a Europa, Israel, Rusia, China y de vuelta. Envidia cochina. Y de la mala. Nos amenizó los paseos por las playas limeñas con sus canciones que parecían de dibujos animados. Y por la noche, de fiesta con tres peruanos y seis brasileñas de la habitación de enfrente... :) mucha cerveza, reguetón y buen rollo.
Al día siguiente conocimos la realidad de Lima. Fuimos a la zona vieja, y al salir de la ruta más turística, que es bastante segura y limpia, la cosa cambia. Calles sucias, pobreza, y más de una persona avisandonos de que salieramos de allí si no queriamos salir desnudos. Aceptamos el consejo. Pero esta no era la zona pobre. Al salir en bus de la ciudad se me cayó el alma a los pies. Lima es la segunda ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto. Y la gran mayoría de los más de ocho millones de habitantes sobreviven en kilométricas barriadas de las afueras, la mayoría sin electricidad ni luz, y con la tierra como única acera. La verdad es que me impactó. Sobre todo después de haber visitado los sitios típicos y los barrios altos, donde disfrutan de las comodidades y misma forma de vida que en cualquier urbe europea. La ciudad es como un ejemplo a escala reducida de la injusticia que hay en el mundo. Pero bueno yo no soy quien para quejarme...
Dejando atrás Lima nos dirigimos en bus a Tarma, "la perla de los andes". 6 horas de bus para recorrer unos 300 km y ascender desde el nivel del mar a más de 3.000 metros. Al subir escaleras mis podridos pulmones notan la falta de oxígeno. y aún no encontré hojas de coca!! llegamos de noche, y como habíamos dormido en el bus, nos fuimos a jugar al billar (que mas bien parecia un minigolf con los desniveles que tenía el tapete) y a la única discoteca de la ciudad. Tarma tiene 50.000 habs., y la diferencia es abismal con Lima. Aquí son casi todos campesinos indígenas. Así que imaginaros el panorama en la disco. Fran que le quita dos cabezas al más alto, y yo que todo el mundo me habla de primeras en inglés porque creen que soy gringo. Llamamos la atención. Algunos nos invitaron a cervezas, otros nos preguntaban de donde eramos, otros balbuceaban algo raro (la borrachera no les permitía más), y luego llegó la señora trolete. Un especímen de un metro y noventa kilos, que me enganchó y me empezó a zarandear en lo que creo era algún tipo de baile de cortejo. Me entró más miedo que en la peor calle de Lima. Y Fran descojonándose. Preferí escabullirme antes de que me aplastara o viniera su marido con una escopeta a por mi por ligarme a su mujer.
Y hoy nos pegamos una buena kilometrada hasta unas cataratas en la selva (bajamos otra vez a 600 metros de altura) en las que nos pegamos un bañazo increíble, y también fuímos a una comunidad indígena que nos vistió con sus trajes típicos que, por cierto, nos quedaban muy bien...
Y a seguir rodando!!! mañana, a adentrarse (más) en los Andes.


Fran y Sion, el surcoreano cantarín, en los acantilados de Miraflores, Lima

Fran con el traje típico de una tribu de los Andes... (hohoho)

Tanto tiempo juntos no puede ser bueno... en el parque de los enamorados, Lima

miércoles, 6 de octubre de 2010

km -10.500 El primer paso


Me siento como si de repente abriera los ojos y estuviera haciendo el examen de selectividad... en gallumbos. Por un lado, nervioso. Pero sabiendo que en muy poco tiempo seré libre cual cabra montesa. En unas cuantas horas (muuuuuchas horas en realidad) aterrizaré en la capital de Perú, la única ciudad que suena bien si antes dices vodka. Sí, LIMA! allí nos espera...mmm... muchos kilometros por delante hasta llegar a Buenos Aires, dos meses despues. El resto del viaje dejaremos que lo organice ese gran ser que dirige el mundo con imperiosa imparcialidad e inexcrutable funcionamiento: el libre albedrío.
La idea de este viaje surgió una noche con unas cañas en el piso de Bilbo, como era costumbre, y poco a poco, casi sin querer, fue cogiendo forma.Ahora solo queda acabar la mochila y dormir un poco. Los preparativos, casi los mismos que cuando te vas de excursion un fin de semana, exceptuando las vacunas de diversas enfermedades que, en el fondo, creo que ni existen.Una lectura rapida a la guía lonely planet, una buena jartada de comer lentejas y cocido para coger fuerzas, un repaso a la mochila y PISTA!  Y este blog, que espero me sirva para recordar algunas de las anécdotas que se nos crucen por el camino, ya que mi cerebro se empeña en olvidar todo aquello que no sirva para hablar o actuar con un mínimo de coherencia.
En un parde horas: Vigo-Oporto/Oporto-Madrid. Aeropuerto, y encontrar a mi compañero de odisea: Francisco "Che" Ortiz, un chileno-vasco-apatrida con el que conviví en Bilbao, y que no cree en Papá Noel, ni en las fronteras ni en el capital, pero si en la fuerza de las ideas. Estoy seguro que no me voy a aburrir. Después ya solo quedara el final del principio: Madrid-Lima. Y a empezar a rodar...

De izqu-dcha: Sebas, al que visitaremos en chile; Fer, Fran, compañero de aventura; Jan, y yo, en Santutxu 19